El Che de los Gays contra el AVP e Iguales
"Nos somos bienvenidos los maricones feos, pobres, locas,
afeminados y sidosos".
Por Macarena Gallo – Foto: Cristóbal Olivares. The Clinic 414. Jueves 6 de octubre de 2011. Santiago de Chile.
Tu
familia es futbolera. De hecho, tu hermano es el famoso Choro Robles.
-Con
mis hermanos, los domingo nos levantábamos a las 8 para ir a jugar
al club deportivo El Cortijo de Conchalí.
¿Jugabas
en qué posición?
-De
mediocampista, pero era malo. No le pegaba ni al quinto bote. Le
tenía miedo a la pelota. Pensaba que me iba a pegar en la cara. Y me
arrancaba.
Como
decías por ahí, te gustaban más los futbolistas que el fútbol...
-Claro.
Siempre me han gustado.
Como
el Matigol.
-“Matías,
I love you”, puse en mi blog. Pero me he enamorado de varios. Ahora
me encanta el que está triunfando en Barcelona.
Alexis
Sánchez.
-¡Me
encanta esa sonrisa exquisita que tiene! Pero me gustan más las
piernas de los futbolistas, sus cuerpos. ¿Te has fijado que hay una
cosa homoerótica en los futbolistas? Como que les encanta mostrar
sus calugas. Son bien metrosexuales.
EL
PICO DE GREDA
Robles se apoderó de la figura del Che Guevara en el año que descubrieron los restos del guerrillero cubano en la selva boliviana, que coincidió justamente con el día que se celebra mundialmente el Orgullo Gay. Era el 9 de octubre de 1997. Esto le hizo un guiño a Víctor Hugo. Con el descubrimiento de los restos del Che, su figura se popularizó. Aparecieron poleras, llaveros y poster con la imagen del guerrillero. En ese tiempo, Victor Hugo estudiaba periodismo en el Arcis donde apareció, un día, un grafiti a todo color del Che. Víctor Hugo, para armar polémica y como gesto disidente, agarró un rouge y le pintó los labios de rojo furioso. Pero nadie pescó. Picado, se le ocurrió comprarse una boina y una estrella y se presentó a una fiesta contra la censura organizada por Vicente Ruiz en la disco Planet donde actuaba la Patty Rivadeneira.
Paradójicamente
te terminaron censurando.
-Sí.
Cuento corto: terminé tirándole agua a la Patty, que estaba vestida
de hombre, con un bidón que decía AZT, que era el primer remedio
para el sida.
¿Por
qué lo hiciste?
-Era
un juego. Un experimento cultural, simbólico, donde de algún modo
provocaba al provocador. Algo así.
¿Buscando
qué?
-Una
reacción quizás. Pero fue una intuición, porque no buscaba que me
censuraran y expulsaran del lugar. Pero cuando le tiré agua, ella me
pasó un pico de greda que andaba trayendo, como una especie de banda
provocadora.
¿Y
qué hiciste con el pico de greda?
-Lo
levanto y digo “soy el Che Guevara de los Gays y me gusta el pico”.
Una declaración súper concreta, donde no dejaba ninguna duda. Ese
día nació el Che de los Gays.
¿Y
luego qué hiciste con el pico de greda?
-No
sé dónde quedó. Era bien bonito ese pico, era como justo a la
medida de uno... Después quería tirarle agua a todo el mundo y me
expulsaron. El pobre Vicente Ruiz no entendió nada y dijo a los
medios que yo le había tirado ácido con bencina a la Patti, pero
imagínate, cómo iba a hacer eso. De ahí me encebé con el
personaje. Descubrí su potencialidad comunicacional, artística,
cultural, simbólica y bueno, me despaché varias acciones más.
Hasta bailé cueca en la feria del libro gritando “¡Juicio a
Pinochet!”.
Hay
una muy buena cuando le entregas una banda presidencial a Gladys
Marín siendo ella candidata. Los izquierdistas viejos casi se mueren
del espanto.
-Como
dijo el mismo Tomás Moulián, hubo unos viejos comunistas que vieron
como una especie de sodoma y gomorra que una comunista aceptara a un
maricón vestido del Che.
Bien
pechoña la izquierda...
-Sí.
Pero han cambiado en algo. Ahora, eso sí, me gustaría ver a una
izquierda más comprometida. Por ejemplo, en la última marcha gay de
la diversidad sexual hubo gente de todo el espectro político: de la
derecha, del centro, de la Concertación, pero sentí la ausencia de
parlamentarios y políticos de izquierda. Porque claro, mis
compañeros gritaban que se vaya la derecha, pero yo hubiese gritado
que venga también la izquierda.
La
derecha a veces se ve hasta más liberal que la propia izquierda.
-Sí,
pero la derecha marchó de manera súper oportunista. Ellos quieren
hacer parecer un gobierno liberal, democrático, cuando todo está
por verse. Habría que ver el proyecto de ley que presentó Piñera
el famoso AVP, o “Ave palta” como le llamamos. Hay que ver la
letra chica, porque en ella está el engaño.
¿Cómo
conociste a Gladys Marín?
-En
la calle, aunque la conocí a través de mi abuela, pues le encantaba
y me la mostró por la tele. Es ahí donde me empiezo a fijar en
ella, en cómo se viste y habla. Y después la veía en las marchas.
Cada vez que la veía le daba un regalo, una flor o cualquier cosa.
Fui estableciendo una amistad con ella, más bien lúdica. Porque, a
diferencia de Lemebel, al que sí invitaba a sus cumpleaños en su
parcela en La Florida, yo no estaba en su círculo más íntimo.
¿Por
qué nunca te invitó a su cumpleaños?
-No
sé, no éramos amigos de cumpleaños. Pero sí sabía que me quería.
Pedro siempre me decía “Ay niña, no sé por qué te quiere tanto
la Gladys”. Entonces, como que nos peleábamos por el amor de la
Gladys. Pero era una pelea de locas. Y esas peleas de locas como que
le incomodaban a Gladys, porque nos quería a los dos y no quería
pelearse con el uno ni el otro.
EL
CHE EN SU TUMBA
Moulián, en el documental de tu vida, dice que representas a un Che derrotado, al Che muerto...
-Es
una reflexión bien bonita. No es el Che triunfador, no es el Che de
la revolución cubana, sino que un Che desvalido, un Che romántico y
un Che que lucha por tantas causas sociales incomprendidas como la de
las mujeres, los homosexuales, los con VIH.
Todo
lo contrario al Che verdadero, que debe estar revolcándose en su
tumba por ti.
-Claro.
Lo que hace mi Che es más provocador, es un Che que contamina al
propio Che Guevara.
¿Pero
por qué te apoderas de la figura del Che Guevara para tus
intervenciones? Es bien sabido de su homofobia.
-Era
homófobico pero más que por pensamiento político, sus actitudes
respondían a un momento cultural donde la izquierda era homofóbica
y veía al homosexual como un enfermo. Pero seguramente, como me dijo
hace un tiempo la hija de Raúl Castro, Mariela, si
el Che estuviera vivo vería con buenos ojos el movimiento homosexual
en Cuba.
¿Qué
te parece el régimen cubano?
-Es
un proyecto que quiero, valoro y respeto. Siento que es una
resistencia al imperialismo yankee. Encuentro que es inconcebible en
la situación actual, cuando cayó el muro de Berlín, cuando no
existen esas luchas ideológicas, que aún exista esa persistencia de
EEUU por mantener un bloqueo que es inhumano, inmoral e ilegal. Y,
por otra parte, también podría decir que aspiro a que haya muchas
más libertades en Cuba.
Y
que no sea una dictadura.
-Claro,
pero también uno desea que le permitan a esa opción política
desarrollarse, existir, negociar con otros países.
¿Estarías
dispuesto a dar la vida como el Che por la causa homosexual?
-Sí,
pero más que por eso, la daría por las causas sociales como el
movimiento estudiantil. Porque cuando uno lucha lo hace por causas de
la transformación social y no solamente por los gays. Yo estaría
dispuesto a darlo todo.
¿Sientes
que te pareces en algo al Che?
-En
lo porfiado y peleador. De hecho, en
la última marcha gay estábamos frente a La Moneda con un grupo de
disidentes de la Fundación Iguales con un lienzo que decía “No
somos Igualadas ni aparecidos ni con leyes chantas seremos vencidos”.
Y, en eso, pasa por el lado Pablo Simonetti sin mirarnos. Y le digo
“oye Pablo saluda pos niña, no seai tan rota”. Me mira y dice
“es que eres una peleadora”. Así como cabra chica de colegio.
Otra pelea de locas.
¿Pero
por qué te caen tan mal “las igualadas”?
-Las
igualadas, como en las teleseries mexicanas y peruanas, siempre
quieren ser mejores que las otras. Generalmente son cuicas que tratan
de igualadas a las pobres. Y yo doy vuelta esa definición y le digo
igualadas a estas ricas gay, que quieren ser más que nosotros. Pero
es una metáfora para intentar demostrarle que no estoy ni ahí con
su política normalizadora, igualizante, higiénica de la
homosexualidad. Eso no va conmigo. De hecho tengo conocimiento que
tuvieron la intención de bajarle el perfil al trans, a las tetas, a
los potos, a la silicona, pero les fue mal. Eso te habla de cierta
instalación de una homosexualidad buena y una mala.
¿La
buena sería quién?
-Todos
los homosexuales jóvenes, de buenos apellidos, guapos, a quienes por
ninguna parte se les nota que son maricones. Y los homosexuales no
bienvenidos seríamos los maricones feos, pobres, locas, afeminados,
sidosos. Todo lo que sale del canon establecido. Con esto no quiero
decir que no existan las igualadas, porque tienen derecho, además
que no soy fascista.
Harta
discriminación al interior del mundo gay.
-Es
una realidad. El homosexual joven discrimina a la vieja. Es
impresionante la discriminación a los homosexuales viejos, a quienes
llaman carrozas. Tú ves puros homosexuales jóvenes, felices,
radiantes. Yo, en cambio, soy loca de población, una loca comunacha,
una loca revolucionaria. Reivindico a la loca.
¿Por
qué?
-La
loca es una metáfora rebelde respecto al homosexual viril al que no
se le nota lo maricón.
Me carga que no se note. Me encanta que se note que eres maricón,
como a mí que se me nota a la legua. Algunos odian a la loca, porque
los pone en evidencia. A mí me encantan las locas peluqueras que
tienen todo su espectáculo en sus caracoles. Es una forma de vida
que está ahí aunque le moleste a algunos. ¿Por qué los
homosexuales tienen que vestirse de hombres para ir a trabajar y
vestirse de cola para ir a la disco? Por otro lado, en las altas
esferas del Movilh está desde siempre, casi como la dictadura de
Pinochet, el Rolando Jiménez: un machista que usa bigotes para no
parecer gay y verse bien macho. Es bueno que haya aparecido Simonetti
para hacerle el contrapeso. La verdad es que uno debiera agradecerle
el haber acabado con la dictadura de Jiménez. Pero no sabemos si el
remedio será peor que la enfermedad.
¿Por
qué no estás de acuerdo con el “Ave palta” como le dices?
-¿O
con el ave paltón o las avispadas? Es una agenda que impuso la
derecha en un acto ridículo, fanfarroso en La Moneda y que no nació
de la propia comunidad homosexual. Es una ley de segunda categoría.
Reconoce a medias ciertos derechos en el campo de lo hereditario. No
reconoce los hijos de las lesbianas y trans. Es un proyecto que
intenta, de algún modo, resolver un aspecto básico, pero uno
postula a lo máximo ¿Por qué sólo los hetero pueden contraer
matrimonio?
Pero,
por otro lado, por qué querrían casarse. Nadie se casa.
-Yo
estoy en contra del matrimonio y de esas instituciones burguesas.
Pero cualquier persona debería casarse con quien sea y no con
animales como dicen algunos diputados ignorantes. No me casaría
porque no me interesa y tampoco tengo pololo. No tengo patrimonio que
ofrecerle a nadie.
Eres
pésimo negocio.
-Soy
pésimo negocio para el ave palta.
¿Y
cambiará algo en la mentalidad cuando aprueben el Ave palta?
-Se
requieren cambios más profundos. Como una ley más transgresora
contra la discriminación. Ahora lo que quedará en el recuerdo serán
los tres mosqueteros firmando el acuerdo: Piñera, Jiménez y
Simonetti. Siniestro.
SIDA,
SERNAM, IMAGINARIOS
¿Qué te pareció el comercial del Sernam?
-Como
maricón reconocido, al que le gustan las patitas de chancho, lo
encuentro nefasto. Me molesta la publicidad del Sernam y Jordi
Castell hablando tan suelto de cuerpo de los maricones y
asimilándolos con la agresión física a las mujeres.
Eres
seropositivo. ¿Cómo fue asumirlo públicamente?
-Hay
costos que pagar. Es complicado, pero esos temas hay que asumirlos
pero no en términos de dolencia personal. No lo ando contando, pero
sí me preguntan lo afirmo. Asumo el sida como lo hacía Susan
Sontag, que planteaba que el era una metáfora, porque finalmente lo
que hace el sida es desnudar a una sociedad con todas sus
contradicciones.
Este
año renunciaste a la iglesia católica.
-Marqué
un precedente. Porque nadie lo había hecho. Pero ninguno de mis
compañeros me ha querido seguir, porque le tienen miedo al infierno.
¿En
tu casa cómo se tomaron la apostasía?
-Mi
mamá católica no entendía nada. Tuve que explicarle primero que
nada que era la apostasía, porque creía que era un problema a la
próstata.
Por
último, participaste del equipo creativo de los Imaginarios
Culturales Para la Izquierda. ¿Qué te parecieron todas las críticas
que recibieron?
-Todas
las críticas son bienvenidas. Y toda la polémica que hubo
contradijo al propio Gumucio, que dijo que la separata no daba ni
siquiera para una polémica. Porque sí se armó.
¿Y
por qué no respondieron nada?
-No
quisimos entrar en la polémica para esperar nuevos signos y optamos
por el silencio. Y en el fondo todo lo que se dijo en la separata
ocurrió. Es decir, la protesta social, las luchas estudiantiles, del
pueblo mapuche...
Pero
todo eso venía de mucho antes...
-Pero
volvieron nuevamente a la palestra. Fuimos anticipadores en ese
sentido.
¿Y
no hay ningún mea culpa?
-Pero
qué mea culpa. ¡Ninguno! Estamos contentos. De hecho, estamos
preparando una nueva arremetida de los imaginarios culturales mucho
más potente.

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1 comments:
Hola:
Soy Bárbara,leí tu blogge y la última entrevista que te hicieron en el The Clinic, hay algo que me llamó la atención, sobre lo de la apostasía y porque los demás no te seguían por lo del infierno. Soy teóloga de la liberación, y me gustaría afrecer mi ayuda para explicar por que los homosexuales NO iran al infierno, que el infierno NO existe, y explicar por que Jesús nos ama a nosotros todos los anormales, que no calzamos con el standar eurocentrico que nos han querido imponer. (no es adroctinamiento y ni querer convertir a nadie, sólo es cooperación entre los excluidos, que somos todos nosotros)
un abrazo
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