Wednesday, September 15, 2010

APOSTASÍA EN CHILE


Señor
Francisco Javier Errázuriz Ossa
Arzobispo de Santiago
Presente.-

De mi consideración,

Mi nombre es Víctor Hugo Robles Fuentes, periodista y activista homosexual, residente en Santiago de Chile, bautizado el 30 de mayo de 1970 en la Parroquia Nuestra Señora del Olivo, ubicada en Avenida Fermín Vivaceta 4284, Santiago de Chile, registrado en el libro 2, página 86.

Nací el 13 de febrero de 1969 en medio de una familia tradicional y machista. Desde pequeño sentí y asumí mi diferencia. El respeto al otro lo aprendí cuando joven, participando en mi parroquia católica de barrio, en la población El Cortijo de Conchalí. Ahí en medio de peregrinaciones y liturgias varias, transité por las luchas sociales de una iglesia comprometida con los pobres, los Derechos Humanos y la recuperación de la democracia. Fui monitor de Colonias Urbanas, Primera Comunión, Confirmación y me destaqué en otros roles comunitarios que hicieron crecer en mí fortalezas e idealismos, encarnando convicciones de transformación social.

En esos años de búsquedas y definiciones políticas, sociales y culturales, la Iglesia Católica, la misma que ahora condena el amor, el afecto y las prácticas sexuales que yo asumo y valoro, era un espacio de fraternal acogedia. Hoy, distante de esa juvenil complicidad, enfrentado a la paradoja de una Iglesia castigadora, abusiva y desprestigiada en su ejercicio ético, asumo abierta y públicamente una posición de rebeldía, ejerciendo mi derecho a la apostasía.

Esta decisión responde al hecho de que me siento profundamente violentado por los abusos que protagonizan autoridades eclesiales y en rechazo a las ilegítimas intervenciones de la Iglesia Católica en materias políticas, civiles, sexuales y reproductivas, impidiendo la implementación de políticas públicas que respeten el ejercicio de una ciudadanía plena. En medio de las festividades del Bicentenario, emblemática fecha en que se celebra la Independencia de Chile, yo proclamo mi legítima independencia sexual.

En conformidad con lo previsto en el artículo 6º de la Ley 19.638, que establece “la libertad religiosa y de culto” expresada en la facultad de “profesar Ia creencia religiosa que libremente elija o no profesar ninguna; manifestarla libremente o abstenerse de hacerlo; o cambiar o abandonar Ia que profesaba", me dirijo a Usted para exigir mi exclusión de todos los registros de la Iglesia Católica y el reconocimiento del acto de apostasía, actuando en nombre e interés propio y en virtud de mi derecho a decidir libremente sobre mis compromisos éticos y morales.

Esperando una respuesta por escrito a mi solicitud durante los próximos 10 días hábiles, se despide cordialmente.,

Víctor Hugo Robles Fuentes

Santiago de Chile, 15 de septiembre de 2010.



2 comments:

Naxo said...

Hola, junto a mi compañera hicimos la apostasía el año 2008, presentando la carta al arzobispado de Valparaiso y nunca recibimos respuesta.
Lo hicimos junto a otras personas, en el marco de lo que fueron las protestas por la prohibición de la píldora del día después.
Creo que mas gente podría querer saber que pasó con sus solicitudes, entendemos la iglesia como una entidad que para su funcionamiento, posee un registro de miembros e independiente de si estos participan o no de sus creencias, cuentan como numero para que se le de el peso que tiene actualmente en la sociedad. No deseamos participar de esa cifra.
Saludos.

osvaldo said...

Creo que cometes un error al querer significar tu "lucha" pasional por la vía que propones. Los cristianos y la iglesia católica más que eliminar tu registro de bautismo deberá eliminar toda posibilidad de ingeso de homosexuales y otras anomalías psiquicas a sus congregaciones religiosas, así se evitaría la desconfianza de muchos incluso el rechazo que te perturba.
Debes hacer un mea culpa acerca de lo que ha hecho Dios en tu vida y lo que tu has hecho por él. Dios te hizo varón y tu has rechazado llamandole "opción" a aquel desvarío. Nunca encontrarás la paz en alguien igual a ti, tu interior desea el complemento. Deja de ofender tu cuerpo y sobretodo deja de decirles a los adolescentes confundidos que lo que vives les dará felicidad. Ojalá recibas un poco de paz en tu lucha por validar el odio al propio cuerpo.